¿otro café? | un alto en el camino, un pequeño descanso

Oct/09

22

Ensayo sistémico – II: Trabajo. Liberación

Publico de nuevo esta entrada que ya apareció originalmente el 20 de octubre en el blog anterior. Podéis encontrar las entradas anteriores aquí.

Para empezar quería dar las gracias a Consumidor irritado y Basileia84 por hacerme llegar sus comentarios al respecto de la anterior entrada. También quiero agradecer a todas las personas que las últimas semanas han escuchado mis teorías y digresiones mentales sobre lo que creo que está pasando en el mundo y cómo podríamos resolverlo, especialmente a mi madre y a Xenia, que tiene la paciencia de una santa.

Después de llegar de Logroño, ver Home con mis padres y “obligarlos” a empezar nuestra campaña de reducción energética apagando la luz fluorescente de la cocina (ya sabéis aquel mito popular de “gasta más si la apagas”) cuando no estuviéramos dentro, todo volvió relativamente a la normalidad.

Estamos en julio (casi), hace calor (ya sabéis, el cambio climático), y tengo mis primeras dos semanas de vacaciones después de un año de atender en la librería. Pero no se me ocurre nada mejor que apuntarme a la Escola d’Estiu de Rosa Sensat, a un par de cursos de pedagogía de esa para renovarte, que la verdad es que tampoco me aportaron gran cosa. Esos cursos están muy bien para quién lleva años en el sistema educativo y se ha olvidado de que hay que ir reciclándose, pero que me vengan a decir a mi que “internet es una buena herramienta para utilizar en clase” o que “los niños se nos dispersan y se aburren”, como os diría…

Vamos, que de vacaciones, poco o nada. De todos modos yo seguía yendo con mi bici plegable a todas partes, y los “pokémons” en el bolso para cualquier incumbencia que surgiera a lo largo del día. Y tenía un “run-run” en la cabeza que me estaba empezando a atormentar seriamente. La verdad es que no había olvidado lo de los molinos de viento (no los del Quijote) y las placas solares. Hacía años que pensaba que en mi futura casa pondría fotovoltaicas, o un pequeño generador eólico, pero ahora lo sentía como algo más urgente, incluso suficientemente importante como para preocuparme por la situación energética de mi actual comunidad de vecinos.

En todo caso, tanto perder el tiempo entre libros (es lo que creo que he estado haciendo la mayor parte de mis días allí) me parecía lamentable, así que, por esta razón y otras que me parecieron importantes en su momento, decidí abandonar el trabajo a la vuelta de la segunda quincena de vacaciones, a finales de agosto. Estar en un trabajo (ya profundizaré en algún futuro post sobre el concepto “trabajo”, que también se las trae…) que no te gusta, haciendo algo que te aburre o que te hace sentir que estas desperdiciando el tiempo de tu vida es bastante insoportable, sobretodo cuando sientes que “hay algo que falla y no sabes el qué”, especialmente en las cosas que más cerca nos rodean.

Para mi trabajar nunca ha sido una prioridad, la verdad. Comprendo el sistema en el que vivimos: necesiamos dinero para vivir; necesitamos trabajo para obtener dinero. Bastante fácil en teoría, pero lleno de matices en la práctica. Hace años que tengo la impresión de que hay que trabajar porque “hay que trabajar”, porque está, algo así como mal visto no trabajar, no “ganarse la vida”, “ganarse el pan”… no sé, vamos, lo que cualquier persona educada en un entorno como el nuestro pensaría: “si no tengo trabajo, no soy nadie”. Pero para mi esto nunca ha estado tan claro, y, desde luego, en los últimos tiempos, mi opción se ha reforzado en un sentido contrario a estas premisas.

Pienso que el trabajo debe (no “debería”, no; debe) ser un lugar donde las personas se puedan realizar, algo así como voluntario, donde uno disfrute y esté por placer y no por obligación o necesidad (y esto va muy relacionado con mi concepto sobre cómo debería ser el sistema educativo, si es que hubiera de existir algún “sistema educativo” regulado por el Estado, pero este es, como siempre, otro tema). Así que, aunque me ha supuesto más de un pequeño encontronazo con mis familiares y mi entorno más directo, no he estado en un “trabajo” que no me haya llenado mucho tiempo. Hay gente que tiene paciencia. O gente que se resigna y lo ve como un designio divino que hay que aceptar. Pero eso no va conmigo, la verdad.

Hasta aquí el “Trabajo”. Ahora la “Liberación”, mucho más reveladora…

Una vez dejé el trabajo, con la excusa dubitativa de esperar la llamada del Departament d’Educació para empezar a ejercer en alguna escuela, mi bolsa de tiempo disponible aumento muy significativamente. Desde luego, cuando estás en un trabajo, aunque no sea de jornada completa, se te agota tu tiempo útil muy rápidamente. Sales de casa temprano, pierdes un tiempo importante en desplazamientos, pierdes un tiempo muy importante donde sea que estés, y, restándole las horas de comidas, sueño, y poco más, tus horas para “vivir” y “ser” pueden convertirse fácilmente en 4 o 5 o aún menos cada día. Así que pasar de tener 4 horas de vida al día a tener 14 fue un salto cualitativo importante.

Antes de irme del trabajo me agencié unos cuantos libros que me parecían interesantes sobre la ya famosa crisis: La Crisis Ninja¹, de Leopoldo Abadía (me llamaron la atención dos cosas: la portada, donde sale el señor en una butaca con su perrazo al lado, y el éxito que había tenido sin saber muy bien por qué), Insumisión a la banca², de Enric Duran (el activista antisistema que se tomó prestados 492.000 euros de diversas entidades financieras para luego poder denunciar el sistema bancario del cual nos han hecho creer dependientes), y El crash de 2010³, de Santiago Niño Becerra. A cuál más interesante y clarificador, la verdad. Los leí en ese orden y me alegro, porque si no el de Abadía me habría parecido aburrido…

En fin, a los tres días de liberarme del trabajo (el concepto de “liberarse” me lo indujo Javi, del grupo, cuando me comentaba como contrataban a miembros de la asociación donde anteriormente estaba para disponer de más tiempo para realizar tareas importantes de la asociación) teníamos un taller de percusión con un profesor brasileño invitado y había que ultimar detalles, coordinar a las personas, recibir a los invitados de todas partes, etc., así que esa primera semana de septiembre no tuve demasiado tiempo para leer ni hacer nada que no fuera preparar el susodicho taller.

La segunda semana se supone que tenía que volver a Logroño a presentarme de las seis (¡!) asignaturas que no me había presentado en la convocatoria de julio, pero… al igual. Podría haber subido (es curioso, en general, los barceloneses cuando salimos de la ciudad “subimos” a algún sitio, como si fuera cuesta arriba todo, no se si será sintomático) a Logroño a hacerlos, y seguramente habría aprobado uno o dos, pero estoy haciendo la licenciatura con la intención de aprender algo (sí, me gusta lo que estudio, no sólo quiero el título), y prefiero perder convocatorias y sacarme la asignatura sabiendo que sigo recordando más de una cosa una semana después de pasar el examen. En cualquier caso, no fui a hacer ningún examen, de lo cual no me arrepiento de ningún modo.

Y ya nos plantamos en la tercera semana de septiembre, no mucho tiempo ha.

Leí el libro de Abadía con expectación. No sé por qué empecé con él, quizá porque estaba el primero del montón cuando los dejé todos sobre la mesa. Bueno, aprobado. Si planteamiento es muy conformista con la situación. Nos presenta, básicamente, el origen de esta crisis financiera-hipotecaria basada en las hipotecas sub-primeninja (no income, no job, no assets; resumiendo: personas sin trabajo y sin posibilidades reales de devolver la hipoteca que contrataban, generalmente al 100 o 110% del valor de la vivienda) made in USA. La claridad con la cual explica la situación a la cual hemos llegado es muy interesante, comparando la gestión de los bancos a la gestión que hacen las familias de sus ingresos para pasar el mes. La cuestión es que el sistema monetario actual se sostiene únicamente en la confianza de los consumidores en el propio sistema para seguir sosteniéndolo, lo cuál es bastante astuto, pero también peligroso y arriesgado. La gestión de los bancos de EE.UU. en los últimos años con respecto a las hipotecas ha sido muy flexible. Las tasas de interés del dinero (eso del Euríbor en la UE y los tipos de la FED en yanquilandia) por los suelos después del 11S (uy, otro tema “chachi”…) y el estallido de la burbuja puntocom (las empresas del Nasdaq, que cayeron por su propio peso en el año 2000) para estimular la economía del país hicieron que los bancos se fijaran en el mercado inmobiliario para generar dinero facilmente. El proceso es como sigue: los bancos ofrecen una hipoteca para una vivienda a una persona que ahora no tiene trabajo o sus condiciones son muy precarias. No sólo ofrece una hipoteca si no que además te paga el coche y las vacaciones, para que seas más feliz y confíes más en el sistema. El planteamiento del banco es que si la casa (y su hipoteca) es por valor X, pero en un año el mercado inmobiliario y su particular burbuja hacen que suba su valor a X+7% podemos correr el riesgo (he aquí la fórmula sub-prime) de que no pague, embargarle la casa al hipotecado y revenderla a un X+9% para sacar un buen rendimiento.

Claro, esto funciona mientras todo el mundo sigue comprando e hipotecándose sin mirar ni cuestionar las condiciones. El sistema, no obstante, se derrumba cuando:

  1. Hay demasiados embargos y, por consiguiente, un excedente en el mercado que obliga a paralizar los precios para que se sostenga,
  2. Hay pocos compradores que aceptan hipotecarse por 40, 45 o 50… o 55 años,
  3. Los bancos empiezan a ver, unos de otros, que hay algo que falla y quealguien no está haciendo bien su trabajo.

En EE.UU. fue esto último lo que sucedió en septiembre de 2007, con la caída de grandes bancos de inversión y de tasación hipotecaria (tipo Lehman Brothers) que había inflado los precios de las viviendas pensando en unos rendimientos impresionantes para los gestores de las operaciones. Como desde hacía unos cuantos años toda esta historia empezaba a “no colar” entre los diferentes bancos se inventaron unos conceptos bancarios raros como “fondos estructurados de riesgo variable” y bla bla bla, que, en resumen los bancos de todo el mundo te venían a vender como una inversión muy rentable (a saber, 7% o algo así, como los del ING Direct ese) y que no eran más que participaciones pequeñitas de todas esas hipotecas que, en un futuro, alguien no iba a pagar… pero eso, claro, no te lo decían, especialmente porque ellos (los bancos, en general), tampoco sabían muy bien de qué iba esa película, pero como todos se fiaban, pues “yo no voy a ser menos”.

Pero si alguien quiere leer más que se compre el libro, se lo baje por internet, vaya a la biblioteca, lo robe a alguna corporación o lo tome prestado de algún amigo. En definitiva, está bien para entender un poquito qué está pasando, aunque su solución pasa por “trabajar, trabajar, trabajar, y seguir trabajando”, aunque no sé exactamente qué sentido le da a esa palabra, si genérico o específico…

Duran. Oh, esto es interesante. Algo había oído de este chico, y no se qué de estafar a la banca, pero no tuve la suerte, en su momento de leer el periódico Crisi que publicó el 17 de septiembre del 2008 como punto culminante de su acción de insumisión bancaria. En su libro, Enric explica cómo ha llegado a ser lo que es, una pequeña biografía de su vida en tercera persona, y, en el núcleo del libro nos detalla cómo consiguió estafarle a los bancos unos 492.000 euros con la ayuda de una fotocopiadora, tijeras, pegamento y dos empresas ficticias. La verdad es que se aprovechó de las fisuras del sistema bancario (aquello que hablábamos de la confianza que lo sustenta todo, ¿recordáis?) para hacer un poco lo que los bancos y las grandes empresas nos hacen a todos nosotros cada día. Su acción no está exenta de discusiones morales y éticas, pero, en mi opinión, “quien roba a un ladrón…” y chapeau, vamos, olétushuevos.

Pero este chico, además de detallarte cómo cualquiera puede conseguir tener 30 o 40 tarjetas de crédito con 3000 euros cada una para sacar en efectivo o conseguir abrir depósitos y préstamos a un banco detrás de otro sólo teniendo un par de empresas con nómina, proporciona fuentes. Bastantes. Y sobretodo de internet. Y eso es interesante, porque vas leyendo algo, te pone la web para ampliar, te la miras y dices “anda, fíjate, no está mal esto…”, y sigues leyendo…

Y aquí es donde llegué a un punto donde no podía dejar de leer. Después de acabar de leer aquél libro a las 5 de la mañana, al día siguiente (bueno, cuando me levanté unas cuantas horas más tarde, quiero decir) lo primero que hice fue buscar el periódico Crisi que os he comentado anteriormente, y leérmelo de cabo a rabo, hasta las tablas de los laterales. Creo que nunca he leído de arriba a abajo ninguna publicación tipo periódico, y no ha estado mal para ser la primera vez. ¡Más fuentes! Y referencias de todo tipo: sistema monetario, desarrollo sostenible, medio ambiente, educación y cultura… baste deciros que todavía no he podido mirarme ni una cuarta parte de los enlaces y publicaciones sugeridas entre el libro y la revista.

Es en este punto, esa noche, en algún momento entre las 4 y las 5 de la madrugada, que mi indignación, curiosidad, interés se unen a la “chispa” de la que os hablaba el otro día para provocar el estallido de información que se avecinaba las próximas semanas y que todavía dura. La verdad es que no sabía donde me metía.

Paso dos: curiosidad

Y es que hay un dicho muy conocido (y que justifica muchas atrocidades) que reza:

La ignorancia es la felicidad.

____________________

¹ ABADÍA, Leopoldo: La crisis ninja y otros misterios de la economía actual, Espasa-Calpe, 2008

² DURAN, Enric: Insumisión a la banca, Ediciones B, 2009

³ NIÑO BECERRA, Santiago: El crash de 2010, Los libros del lince,2009

Próxima entrega: III: Dinero. Bancos. Crisis

PD: Hasta ahora estos escritos han sido una breve (por comparación con lo que viene) introducción personal del contexto al propiamente dicho Ensayo. A partir de ahora procuraré sistematizar las entradas en torno a un tema de interés que pueda abordar del tirón.

PDII: Hasta ahora os he publicado en ambas entregas unos cuantos enlaces de internet que me han parecido interesantes. Para cualquiera que desee profundizar en estos temas la recomiento la visita de todos ellos, así como la lectura de los libros que os vaya comentando. Asimismo, si alguno de vosotros conoce alguna publicación que sea interesante valorar que me lo haga saber y hablaremos también sobre ella si me ha sido posible consultarla. :)

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